México tiene una historia larga sobre grupos armados guerrilleros que deciden pasar a la clandestinidad  y levantarse en armas para retar y amenazar al Estado. El origen y motivaciones de estos grupos se podría explicar a partir del análisis de hechos como la pobreza, la desigualdad social, la represión de algunas elites políticas en contra de sectores específicos de la población, la politización de sectores de la sociedad, las propias características del territorio nacional, etcétera. Sin embargo, desde el punto de vista de inteligencia habría que aplicar análisis específicos y seguir ciertas metodologías que nos permitan entender y atender a estos grupos, en este sentido, proponemos una en particular para acercarnos al tema de las Fuerzas Armadas Revolucionarias-Liberación del Pueblo (FAR-LP), el  que parece ser el capítulo más reciente de esta historia de grupos guerrilleros en el país.

Las FAR-LP aparecieron públicamente en diciembre 2013 y se sabe que están localizados en Guerrero aunque muy probablemente tendrán ramificaciones en el Distrito Federal, Chiapas y Oaxaca. Hasta el momento han aparecido 3 comunicados (ver www.cedema.org) donde plantean algunas de sus demandas y se descubren los temas que impulsan su lucha (educativos, ambientales, sociales, económicos y políticos) ya sea tanto a nivel federal como estatal. Sin embargo analizándolos con detalle encontramos que el tercer comunicado, de fecha 16 de diciembre, destaca en particular debido a que permite ver entre sus líneas algunos de los objetivos que buscarían atacar.

En este comunicado destaca que las FAR-LP afirman que considerarían objetivos militares a las empresas que pretendan explotar recursos energéticos del país. Ese dato sin duda es importante porque ayuda a orientar a las autoridades sobre hacia donde habría que dirigir los esfuerzos de inteligencia y seguridad para contener a este grupo, no obstante, desglosando el documento nos damos cuenta que entrelineas aparecen otros objetivos que aunque no son tan claros si será importante darles seguimiento con  inteligencia y contrainteligencia. Estos son: las sedes del PRI a nivel nacional, compañías mineras, ejército y corporaciones policiacas, Congreso Federal y locales, reuniones e integrantes del “Pacto por México” y empresas desarrolladoras de vivienda principalmente en Guerrero (caso “Manuel” e “Ingrid”).

Indudablemente las áreas de inteligencia y seguridad del país tendrán que profundizar en estos y otros posibles objetivos que las FARP-LP tendrían en la mira. En este sentido y a partir de nuestra experiencia, sugerimos que para hacer más efectiva la recolección y análisis de información de inteligencia ésta se haga concentrándose en dos aspectos muy importantes de esta organización: las INTENCIONES de sus líderes y las CAPACIDADES con que cuenta el grupo para cumplir los objetivos.

De acuerdo con Michael I Handel, fundador del Intelligence and National Security Journal, las capacidades pueden ser materiales o no materiales. Las materiales pueden ser las armas, el dinero, el número de miembros; las no materiales pueden ser la doctrina, el entrenamiento, el tipo de organización, etcétera. Por su parte, las intenciones pueden ser de tipo político (influencia) o militar (conquista de territorio) y sobre todo destacar que las intenciones las controlan los líderes de la organización y pueden encontrarse en el análisis de sus discursos, documentos o comunicados.

El análisis de las intenciones y las capacidades de un adversario son importantes, entre otras cosas, debido a que 1) ofrecen información sobre la vida interna de una organización ¿Cómo piensan sus líderes? ¿Cómo se organizan? ¿Cómo operan? ¿Con que recursos cuenta?  2) Conocemos su disposición y preparación para asumir un riesgo y 3) El análisis de las intenciones puede conducir al entendimiento de las capacidades y viceversa. Es decir, si el líder de una organización decide tomar una estrategia ofensiva, lógicamente será necesario que aumente sus capacidades para poder cumplir con su objetivo y hacerle daño a su adversario.

En el siguiente cuadro se puede observar mejor la complejidad de esta relación entre intenciones y capacidades y como una puede influir en la otra. Siguiendo con el ejemplo anterior, si mi adversario ya aumento sus capacidades, eso querrá decir que probablemente cambió sus intenciones (B) y quizá me tendría que preparar para un eventual enfrentamiento modificando mis capacidades (C) y por consecuencia esto me lleva a modificar mis intenciones hacia él (D). Sin embargo, también lo que yo haga tiene repercusión en la postura de mi adversario, es decir, si yo aumento mis capacidades o modifico mis intenciones entonces hare que mi adversario actúe en consecuencia.

 

Ahora bien, no obstante que las intenciones y capacidades  deben estar sujetos a un esfuerzo por igual de recolección y análisis de información de inteligencia por parte de las agencias de seguridad del país, podría ser todavía más útil concentrarse en las intenciones de un adversario debido a que: 1) éste puede atacar si hace un mal cálculo de la fuerza y respuesta de su propio enemigo, 2) si está más interesado en aplicar presión política o tener ganancias políticas aun a pesar de que sabe que perderá la “guerra” y 3) si considera que un ataque sorpresa puede tener un efecto multiplicador de fuerza ya sea para que se le sumen adeptos a su causa o para desestabilizar contundentemente a su enemigo.

Indudablemente el análisis de las intenciones y capacidades de un adversario representa una tarea muy compleja para cualquier agencia de inteligencia, sin embargo, seguir esta metodología sería fundamental para determinar la probabilidad de un acto de sabotaje o quizá terrorismo en este 2014 por parte de las FARP-LP o de otros grupos guerrilleros, radicales o anarquistas. No perdamos de vista que han aparecido casos a nivel nacional que podrían ser una llamada de atención sobre el inicio de una ola terrorista en el país o del reciente artículo de The Economist que dice que México tiene un nivel alto de riesgo de levantamiento social para este 2014 y nos compara con países como Camboya, Etiopia, Haití, Pakistán, entre otros.

Como lo comentábamos anteriormente las FAR-LP son solamente un nuevo capítulo de la historia de movimientos armados de este país. Quizá no están modificando sus intenciones y capacidades para atacar el Estado o quizá tienen las intenciones pero no las capacidades, sin embargo, otros grupos si pueden tenerlas y por eso habría que aplicar el mismo análisis a cada uno para determinar la amenaza real que plantean. Esperamos que los esfuerzos de análisis de información de inteligencia vayan en este sentido, de lo contrario, estaríamos haciendo un ejercicio incompleto que nos llevaría al mismo punto de siempre: no entender al adversario y no saber cuándo este nos va atacar.