Michoacán y la lectura errónea del presidente sobre el conflicto.

En últimas fechas, el Estado de Michoacán ha estado bajo una tensión de alto nivel debido a la guerra que libran cárteles Unidos y el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG). Michoacán y en específico la zona de tierra caliente es de vital importancia para dichos grupos pues son clave para el trasiego, producción y recepción de activos para la producción de narcóticos sintéticos. Sobre todo, el centro de gravedad de esa lucha se encuentra en el control del puerto de Lázaro Cárdenas y por supuesto en los caminos que conectan hacia los principales puntos de producción, distribución y venta de drogas sintéticas. El momento beligerante es claro, existen dos grupos antagonistas en este conflicto y quienes buscan el control del territorio para poder continuar con sus actividades económicas. Sumado a esto, la poca acción por parte del gobierno tanto estatal como federal, para mitigar la acción bélica de los grupos en conflicto pone en un grave riesgo a la población que se encuentra en medio del conflicto. Es importante destacar que nos encontramos en un escenario totalmente irregular, con técnicas y tácticas empleadas en la guerra o combate sucio. Este escenario se complica producto del otro ingrediente peligroso que son los grupos de autodefensas, los cuales, han sido cooptados por los grupos delictivos locales para poder combatir a los efectivos provenientes de Jalisco. En este frente, hemos sido testigos de combates en los cuales se han utilizados enseres dispuestos para una guerra frontal. Adicionalmente, se observan tres problemas claves que deberían ser abordados por el gobierno y las instancias de seguridad e inteligencia: El adoctrinamiento de los miembros...