Seguridad… entre lo civil y militar

Seguridad… entre lo civil y militar

La tensión entre el ámbito civil y el militar en lo que a la seguridad en México continúa. La propuesta del Presidente de la República para que la Guardia Nacional sea adscrita, formalmente, a la Secretaría de la Defensa Nacional demuestra y hace evidente, de nueva cuenta, los problemas que el país tiene para conformar sus instituciones gubernamentales en lo que es considerada la primera función del Estado y precondición para la vida social, económica y política: la seguridad.  El dilema entre lo civil y militar se encuentra generalizado en las democracias occidentales, son escasos los países ausentes de debates sobre quiénes deben encargarse de la seguridad y los límites que se les impone para respetar los derechos humanos y ciudadanos. Ni los Estados Unidos, ni el Reino Unido, ni Francia, ni España, ni Argentina, ni Chile y tampoco las lejanas Nueva Zelanda o Australia, lo tienen resuelto, pues la búsqueda del equilibrio entre seguridad y libertad continúa, así como la selección del mejor tipo de institución a encargarle esa compleja y flexible seguridad del siglo XXI.  El caso mexicano es peculiar y paradigmático, pues, a diferencia de las naciones antes mencionadas, tiene retos de criminalidad y violencia muy distintos. Aquellas naciones no son cede de organizaciones criminales transnacionales como las mexicanas, ni son exportadoras de violencia, tampoco tienen niveles similares de violencia criminal y menos han perdido control territorial, como sucede en nuestro país.  La militarización es una tendencia internacional, la complejidad y flexibilidad criminal obligan a buscar la adaptación constante de los cuerpos burocráticos. Las policías militares, aparte de la lealtad y la obediencia que las distinguen,...
Señales internacionales para la lucha contra la criminalidad mexicana

Señales internacionales para la lucha contra la criminalidad mexicana

La semana pasada se hizo público que el ex presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, consultó la posibilidad de eliminar criminales en suelo mexicano. Mientras tanto, el Departamento de Estado colocó como prioridad el contrabando y consumo de fentanilo y el Centro para el Monitoreo de Droga en Europa alertaron de una expansión en la participación de ciudadanos mexicanos en el tráfico y contrabando de metanfetaminas.  La idea de Donald Trump, que por fortuna no prosperó, hace evidente y explícita una noción que desde hace más de una década circula en los pasillos de la comunidad de seguridad e inteligencia para enfrentar la amenaza criminal mexicana: calificar de terrorismo a la violencia extrema que ejercen para así instrumentar una campaña para combatirla; que bien podría ser la síntesis de las experiencias de los Estados Unidos en Pakistán, Yemen y/o Somalia. Desde los atentados el 11 de septiembre de 2001, en la posterior guerra global contra el terrorismo, los Estados Unidos de América han liderado una campaña preventiva que incluye eliminar blancos terroristas en aquellos lugares en donde los gobiernos locales son omisos o se encuentran incapacitados para detener o eliminar la amenaza. El uso de vehículos aéreos no tripulados y la creación de la mítica baraja de póker con las caras de 52 blancos preferentes y prioritarios de la guerra contra el terrorismo han sido claves para la campaña. Pakistán, Somalia y Yemen, son lugares en donde de forma intensiva se ha desarrollado la campaña preventiva que se ha visto cristalizada con el despliegue de un equipo de fuerzas especiales para eliminar a Osama Bin Laden...
¿Está México preparado para la guerra?

¿Está México preparado para la guerra?

La invasión del gobierno ruso a Ucrania plantea el primer conflicto del siglo que hace recordar la bipolaridad y pone en ciernes lo que podría llamarse la III Guerra Mundial. Las acciones militares rusas, los apoyos recibidos por Ucrania por algunas democracias occidentales y la neutralidad China, hace que la invasión y su escalada tenga repercusiones globales de graves consecuencias para México. México es, hasta el momento, un país pacifista con capacidades militares limitadas para enfrentar amenazas y retos internos. No es un país que ponga en riesgo a otras naciones por lo que es impensable su participación militar en lo que bien podría configurarse como la III Guerra Mundial. Por lo menos, no de una forma convencional, con el envió de armas y tropas fuera del esquema de los ejércitos de pacificación de la Organización de las Naciones Unidas. Esta vocación pacifista no implica que, en caso de guerra, México pudiera continuar con el discurso de neutralidad que fue medianamente funcional hasta el siglo pasado. Su posición geopolítica, las nuevas formas de combate y la globalización e interdependencia, hacen que el territorio mexicano, a diferencia de otros, sea uno más de los codiciados espacios de batalla; ante ello, es pertinente preguntarse qué tanto la Nación se encuentra preparada para una guerra de escala mundial. En caso de que los Estados Unidos sean parte de una guerra mundial, nuestro país, por vecindad y relación estratégica, se vuelve un actor relevante. El intercambio comercial, suministro de recursos naturales, de materias primas e inclusive de insumos de la industria militar harían de México un blanco natural para el adversario. El ataque...
La (obsoleta) regulación de la Seguridad Nacional mexicana y el futuro del planeta

La (obsoleta) regulación de la Seguridad Nacional mexicana y el futuro del planeta

El marco normativo de Seguridad Nacional necesita, con urgencia una renovación y actualización, que lo coloque acorde a los nuevos y a los tradicionales retos y amenazas. La ley de Seguridad Nacional actual es inadecuada para cumplir su función y hasta el momento parece que no ser un tema de interés para la 4a Transformación, quien, al igual que los gobiernos anteriores, continuará perdiendo tiempo en su adecuación a un mundo convulso que avanza a pasos agigantados y en que se deja en el camino a quienes no pueden seguir el paso. Por primera vez en la historia moderna se comienza a tener conciencia de que nuestro planeta puede dejar de ser habitable en un futuro no tan lejano. El cambio climático, todos los días y en todos los lugares, nos recuerda su presencia e impacto en nuestras vidas diarias, así como, la necesidad de revertirlo. La inhabitabilidad de regiones, continentes y potencialmente todo el globo terráqueo nos hace conscientes de la importancia de la prospectiva y de pensar las consecuencias que el presente traerá para un futuro incierto. Para naciones como México, sumergidas en el ahora y lo inmediato, haciendo esfuerzos para subsanar los retos del pasado y mejorar poco, muy poco, las condiciones y desarrollo económico, social y político presente, pensar a futuro es una práctica extraña, que generalmente se deja a naciones más desarrolladas, quienes, en la práctica y por encima de las soberanías, deciden sobre el futuro de todas las naciones del planeta. México, al igual que las naciones en desarrollo, lucha desde hace décadas en contra de fenómenos gestionados, y en pocos casos superados,...
¿Cómo llamar a la violencia extrema mexicana?

¿Cómo llamar a la violencia extrema mexicana?

La semana pasada, en dos ciudades de México, Salamanca, en el estado de Guanajuato y Puebla, en el estado del mismo nombre, se utilizaron artefactos explosivos en contra de blancos específicos. Este evento, como los que se han presentado en el pasado, vuelven a evidenciar las dificultades para conceptualizar y catalogar el tipo de violencia extrema que se vive en el país. El concepto de terrorismo es el primero que viene a la mente cuando se presenta el uso de un artefacto explosivo. La falta de un acuerdo mundial y una definición formal para catalogar este tipo de violencia deja que los ciudadanos tomen como referencia lo que en su imaginario se adapte para explicar los actos destructivos.  Existen mas de 200 definiciones académicas del terrorismo y cientos más de tipo legal en los marcos normativos de los países, por lo que es difícil establecer lo que es y no es el terrorismo. Desde la academia, en esas 200 definiciones, existe una coincidencia que puede ser de utilidad para comprender y diferenciar este concepto de la violencia extrema mexicana. El terrorismo suele incluir: 1) el uso de la violencia; 2) con fines políticos y 3) como medio para incidir en una sociedad. La violencia utilizada por el terrorismo, para comunicar y llamar la atención a las demandas políticas e ideológicas marxistas, de supremacismo blanco, la subordinación del Estado a la religión, la autonomía o independencia, al ser utilizada por otro tipo de organizaciones, generalmente criminales, suele confundir el debate, pese a la relación entre estas dos actividades ilegales. El terrorismo se suele vincular con la criminalidad de manera coyuntural...
El nuevo terrorismo post Afganistán

El nuevo terrorismo post Afganistán

El fin último de un grupo o un individuo que abraza la causa terrorista es imponer una condición política a su adversario. El infundir miedo a una población, a través del acto terrorista, es un medio para alcanzar ese fin último que desean. Siempre se ha reconocido, que, si bien las organizaciones terroristas cometen infinidad de actos criminales, en realidad nunca lograran obtener una victoria decisiva y final sobre sus adversarios. ETA no lo logro, tampoco lo hicieron el Ejército Republicano Irlandés, Sendero Luminoso, Hamas, o los Montoneros. El terrorismo era más bien considerado una técnica de combate que azota a una sociedad a los gobiernos que son blanco de estos ataques, pero que no ganará al final del día. Una razón que explica lo anterior, es que las organizaciones terroristas no tienen una estructura organizacional que les permita operar con suficiente fuerza para ganar batallas importantes y consecuentemente imponer su condición política de forma decisiva al adversario.  Es decir, sus estructuras son muy útiles y efectivas para operar en la clandestinidad y generar terror constante a través de sus actos—incluso traspasando las fronteras de su propia zona de acción— pero no tienen capacidad financiera, técnica y humana para derrotar a esos gobiernos que han elegido de adversarios. No es que no puedan tener esta capacidad, sino que la lógica del terrorismo es trabajar ya sea a partir de inspirar nuevos individuos (los llamados lobos solitarios) o con células que operen de forma descentralizada y casi sin nulo control del núcleo de la organización. Sin embargo, los hechos recientes en Afganistán parecen haber cambiado esta tesis y lo que...