Ante la segunda fuga de Joaquín Guzmán de un penal de máxima seguridad, el gobierno mexicano ha emprendido el más grande esfuerzo que conozcamos de cooperación y coordinación en seguridad. La búsqueda no solamente cuenta con el respaldo de todas las instituciones de seguridad del Estado mexicano, sino también es apoyado por autoridades de Colombia, los Estados Unidos de América, Honduras y Guatemala. No sólo eso, para cerrar la pinza, Interpol y Europol están trabajando en conjunto con nuestras instituciones de seguridad. Instrumentándose con ello la mayor experiencia de cooperación y coordinación en seguridad para nuestro país.

 

Este esfuerzo multinacional se lleva a cabo gracias a acuerdos o memorándums de entendimiento, bilaterales o multilaterales que marcan las áreas susceptibles a la cooperación y los límites de las instituciones. Hay que llamar la atención sobre esto, ya que México y Europol se encuentran en medio de un proceso de negociaciones para alcanzar un acuerdo de cooperación y coordinación desde 2009, mismo que a seis años no ha podido consolidar. Las razones son varias y se engloban en el cambio de gobierno, la organización policial mexicana, las leyes de protección de datos de nuestro país y las medidas para reducir la posibilidad de que existan filtraciones o mal uso de la información y datos, todo lo anterior bajo el paraguas de la confianza entre instituciones.

 

Más allá de que la cooperación con Europol, en la búsqueda de Guzmán Loera, se encuentra en un espacio legal ambiguo, es importante y puede ser altamente benéfica para nuestro país. Europol cuenta con capacidades y procesos sumamente confiables que nos pueden ayudar, de gran manera, no solamente, a localizar al Guzmán, sino también a conocer la forma en que se organiza la cooperación y coordinación en seguridad en la Unión Europea, los retos que ha superado y los elementos centrales que la impulsan a países con diferentes culturas, idiomas, horarios, legislaciones y prioridades a trabajar en conjunto contra las mismas amenazas en un mundo volátil y globalizado.

 

Europol es una organización intergubernamental europea que se dedica a prestar ayuda y apoyo a las autoridades de los Estados Miembro de la Unión Europea en cuanto a la prevención y persecución de la menos 24 delitos, todos ellos englobados en terrorismo y crimen organizado en su modalidad transnacional o transfronterizos. Esta ayuda o apoyo lo hace mediante cuatro acciones: a) la gestión de la transferencia de información y datos; b) la producción de inteligencia; c) los ficheros de análisis; y d) los grupos conjuntos de investigación. Todo ello basado en la experiencia y el conocimiento que ha desarrollado Europol en sus formales quince años de existencia.

 

La cooperación y coordinación en seguridad por medio de Europol está probada desde 1995, cuando se creó la Unidad de Drogas de Europol, ahora solamente Europol. Y se ve plasmada en las operaciones que ha llevado a cabo en contra de delitos sexuales contra menores, tráfico de drogas, falsificación de moneda, terrorismo y fraude, entre muchos otros. Delitos en donde ha logrado identificar y desarticular redes u organizaciones criminales y terroristas de forma coordinada y simultánea en decenas de países.

 

Estas operaciones o investigaciones se han llevado a cabo gracias al apoyo y trabajo conjunto de al menos 400 instituciones nacionales y organizaciones internacionales de seguridad. Entre ellas, las agencias de seguridad de los estados europeos, organizaciones europeas como el Banco Central Europeo, Eurojust o FRONTEX; internacionales como Interpol, la Organización Mundial de Aduanas o UNODOC; agencias de seguridad de los estados terceros como Colombia o Rusia y una empresa privada, Microsoft, quien ya cuenta con un acuerdo con la Policía Federal mexicana.

 

Las instituciones nacionales de seguridad que cooperan con Europol son de diversos tipos: por un lado, están las típicas: policiales, las de protección de fronteras y de inteligencia; y por otro, las militares, las de inteligencia financiera y las de vigilancia y evaluación de fenómenos sociales. A éstas hay que sumar un nuevo tipo: las empresas privadas, quienes pueden firmar acuerdos de cooperación específicos, como en el caso de Microsoft, quien coopera con Europol para luchar contra los delitos informáticos, intercambiar experiencias y conocimiento.

A partir de todas estas instituciones de seguridad lo que hace Europol es dar una visión global del fenómeno delincuencial. De tal forma que, en los análisis de evaluación de amenazas y reportes de situación y tendencias, incorpora información y datos, y genera inteligencia a partir de una gran variedad de fuentes, incluidas las abiertas. Además de estos documentos analíticos de inteligencia, Europol se encarga de conformar grupos de investigación conjuntos y ficheros de análisis en los que se trabaja de forma multinacional para identificar y perseguir los elementos que conforman una organización o red criminal o terrorista. Conforme a estas actividades analíticas y operativas y el  conocimiento y experiencia desarrollados en al menos quince años en el campo de la cooperación, Europol tiene la capacidad de identificar los vínculos políticos, redes económicas, elementos de la organización criminal y su configuración. Todo ello con una sola finalidad: presentar ante las autoridades correspondientes elementos probatorios que generen una sentencia.

 

Europol para lograr lo anterior cuenta con una serie de áreas especializadas en criminalidad organizada, forense, información, inteligencia, traducción, profesionalización y legal. A éstas, se le suma un centro de vanguardia en informática, el EC3, y uno de recién creación sobre terrorismo internacional. Con la participación de Europol en la localización de Guzmán Loera, todos estos recursos serían puestos al servicio del gobierno mexicano.

 

Las herramientas, experiencia y conocimiento de Europol se verán plasmadas en lo que pudiera ser un grupo multinacional de investigación, liderado por las autoridades mexicanas, concretamente la PGR y la Agencia de Investigación Criminal. En la práctica, y en teoría, lo que va a suceder es lo siguiente: para comenzar se creará el grupo de investigación conjunta en alguna oficina de EEUU, Colombia o en Ameripol. Este grupo estará integrado por responsables de la investigación y expertos en la actividad criminal, quienes diseñarán el proyecto del grupo en donde se exponen los objetivos, los productos y los servicios que van a ser utilizados o desarrollados durante la investigación. El proyecto especificará también el tipo de información que va a ser necesaria, la forma de catalogarla, las condiciones y el tiempo de almacenamiento de la información, así como un plan de recolección de datos.

 

A partir del Sistema de Información de Europol y del análisis OASIS, se hace una recolección de datos en los registros criminales de las agencias de seguridad participantes en la investigación. Posteriormente, se hace una selección de la información recolectada, la cual es evaluación y analizada para finalmente ser disemina entre las instituciones de seguridad que participan en el grupo de trabajo. Tres documentos son los que recibirán las autoridades nacionales de seguridad: Reporte de datos cruzados, Reporte de Análisis Operativo y Reporte de Análisis Estratégico. En estos documentos se explicarán los resultados de las actividades del grupo y los resultados, tanto estratégicos como operativos de la investigación, mismos que sirven para evaluar los avances y, en su caso, replantear el enfoque a seguir.

 

En el trabajo del grupo se incluyen las búsquedas de datos en los registros nacionales para identificar vínculos de la persona, la organización o red criminal y el medio que se utilizó para cometer el delito. Ante esto una huella digital, un documento falsificado, una cuenta bancaria, un automóvil, un número telefónico o una cuenta de correo electrónico, chat o cualquier otra forma de comunicación es investigada por diversas autoridades en diversos países.

 

La información y los datos deben de cumplir con ciertas características para ser incluidos en la investigación. Para comenzar se debe de conocer la fuente de dato, se tiene que autorizar su uso y tiene que establecerse al menos un vínculo con la investigación. Una vez incluida, la información se verifica conforme a las siguientes preguntas de valor operativo: ¿Es reciente? ¿Es relevante para la investigación? Y ¿Su incorporación implica un buen uso de los recursos? Asimismo, la información y datos se valoran en el sistema 4X4 conforme a la confiabilidad de la fuente y su precisión. Aparte de ello, Europol cuenta con un sistema de manejo de datos en donde se cataloga como: 1) información que no se utilizará como evidencia en procesos judiciales sin la autorización del proveedor, e 2) información que no puede ser diseminada sin la autorización del proveedor. Y finalmente se evalúa su diseminación conforme las categorías de secreto, reservado, confidencial y restringido.

Las reglas de manejo de información de Europol y en general el cumplimiento de las leyes europeas y de los Estados Miembro de la Unión Europea es un elemento central en los procesos de Europol. Esto debido a que la organización se encarga de vigilar el adecuado uso de la información y datos, del cumplimiento de las legislaciones de los países que la suministran y reciben, de que se cumplan las condiciones expresadas por la institución que la produjo y con las finalidades conforme a las que fue suministrada. Esto, conforme la experiencia, es uno de los elementos centrales en la cooperación y coordinación en seguridad, ya que disminuye los elementos que a la larga pueden desencadenar desconfianza entre funcionarios e instituciones.

 

El grupo conjunto de investigación, si bien es de gran beneficio para el país, tendrá al menos cuatro retos específicos. El primero es que al plantearse un objetivo concreto, la captura de Guzmán Loera y probablemente el desmantelamiento de la organización criminal transnacional de la que es parte, con el tiempo (y de no lograr la re aprensión) puede surgir una frustración que desencadene que este tipo de operaciones multinacionales no se lleven a cabo en futuras ocasiones. El segundo, que las distintas visiones y culturas policiales, e inclusive las diferencias conceptuales y de idiomas, generen malentendidos entre los funcionarios que se coordinan. El tercero, que algunas de las instituciones no aporten el valor añadido prometido a la investigación. La cuarta, que existan fugas de información o que se mal utilice. Por último, y como consecuencia del anterior, que se cree un ambiente de desconfianza entre funcionarios que debilite el grupo de investigación y que termine con su existencia.

 

De estas cuestiones tenemos que estar al pendiente, ya que en cierta forma va a ser nuestra carta de presentación a la comunidad internacional de seguridad con un caso que ha llamado la atención en todo el planeta. Aparte de esto, como si fuera poca cosa, la cooperación con Europol va implicar un mayor número de instituciones a quienes se rendirá cuentas. Ya que, además de que la investigación será auditada y vigilada por autoridades de EEUU, colombianas y de Interpol, también se rendirá cuentas, mediante Europol, al Consejo Europeo, el Parlamento Europeo, la Junta de Administración de Europol y el Ombudsman Europeo, todo ello sin contar a los Parlamentos nacionales de los Estados Miembro de la Unión Europea que así lo requieran, entre ellos el de Reino Unido. Como nota al pie habría que decir que México tendría mucho que aprender de estas experiencias internacionales de rendición de cuentas para hacer que las operaciones fueran realmente auditadas y vigiladas por el Congreso de la Unión estableciendo de esta forma un control civil de los aparatos de inteligencia y seguridad del País.

Ahora bien, hay ciertas cuestiones que pueden ser capitalizadas por las instituciones mexicanas. La captura y desmantelamiento de la red sería una. Pero yendo un poco más allá, la PGR, en particular, puede, conforme al proyecto de transformarla en una fiscalía, obtener conocimientos y experiencias de una multitud de instituciones nacionales e internacionales de seguridad. Podría también, conocer las mejores prácticas, tanto en el intercambio de información y datos como en transparencia policial, en procesos de producción de inteligencia y su uso. Además de tener acceso a las mejores prácticas de reestructuración institucional, a los nuevos paradigmas en seguridad y a los procesos de cambio en la cultura policial.

 

Por lo tanto, Europol va a ser de ayuda, de hecho, ya lo es. Será una institución que le dé profesionalización y rumbo a la investigación, que afectará de manera positiva a la PGR porque señalará cuáles son las deficiencias de nuestro sistema y, en caso de que todo salga bien o mal, definirá nuestra futura relación con las demás instituciones de seguridad en una época en donde la cooperación y coordinación entre naciones es un pilar indispensable para luchar contra la criminalidad y el terrorismo.

 

Agradezco los valiosos comentarios de Misael Barrera Suárez.

 

Fernando Jiménez Sánchez es politólogo y Doctor en Análisis y Evaluación de procesos Políticos y Sociales por la Universidad Carlos III de Madrid y máster en Análisis y Prevención de Terrorismo por la Universidad Rey Juan Carlos.