arcticulacion_sistemica

Mexico tiene una crisis de seguridad pública desde hace varios años. La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) del INEGI, en su edición de 2013, nos dice que el 72.3% de los mexicanos percibe inseguridad y que el 32.4% de los hogares mexicanos tienen al menos una víctima del delito. Este clima de inseguridad ocasionó que aparecieran en el mercado una amplia oferta de servicios y productos para hacerle frente a la criminalidad.
El sector público (ejecutivo, legislativo y judicial, en sus distintos niveles de gobierno) y el sector privado (grandes, medianas, pequeñas y micro empresas) han demandado estos servicios y productos debido a que enfrentan escenarios muy adversos y necesitan satisfacer necesidades muy puntuales. Sin embargo y aun a pesar de las fuertes inversiones que se han realizado, que de acuerdo a la ENVIPE ascienden al 1.34% del PIB, la opinión de algunos es que estos productos y servicios ofrecidos no les han servido para resolver sus requerimientos de seguridad. En nuestra opinión, esto podría explicarse principalmente por tres factores: 1) la demanda de productos y servicios ha sido en algunos casos por moda, otros por desconocimiento y otros más porque se han creado o inventado necesidades a los clientes; 2) porque hay muchas empresas proveedoras de servicios y productos de seguridad que han surgido de forma improvisada y con poca o ninguna experiencia en el ramo, ocasionando así que se implementen proyectos que carecen de toda utilidad para el cliente o usuario final; y 3) por la falta de una visión estratégica al momento de diseñar e implementar una solución en materia de seguridad.
El contexto en el sector privado.
El sector privado, por ejemplo, enfrenta una serie de retos muy particulares en materia de seguridad. Están por un lado ciertos delitos que les preocupan como el robo, la extorsión y los secuestros; por el otro les preocupa la frecuencia con la que les ocurren estos y otros delitos. Esta situación que padecen las empresas, se ha dado posiblemente debido a que el sector productivo es un blanco más identificable, vulnerable y predecible que otros sectores de la sociedad. Con esto nos referimos a que una empresa o negocio es 1)  identificable debido a que el sitio donde realiza sus principales operaciones o las rutas que sigue todos los días para distribuir sus productos es conocida por propios y extraños; 2) el universo de personas alrededor del negocio (empleados, clientes y proveedores) que manejan información sensible de la empresa generalmente es muy grande y eso los puede hacer vulnerables; y 3) pueden ser predecibles debido a las rutinas que siguen como la apertura y cierre del negocio, la hora de atención a sus clientes y proveedores, los días de pagos, etcétera.
Ante esto, las empresas proveedoras de servicios y productos en materia de seguridad han puesto a disposición de sus clientes un abanico de soluciones. Entre los principales se encuentran: escoltas, custodios en instalaciones, blindajes, armas, alarmas, circuitos cerrados de televisión (CCTV), instalación de rastreadores satelitales (GPS) en vehículos, equipos de comunicación y todo tipo de productos para reforzar la seguridad física de sus instalaciones (puertas, cerraduras, paredes, vidrios, etc.). Así mismo también los han asesorado para modificar aspectos de fondo como por ejemplo: reubicación de oficinas, regular horarios de trabajo o los viajes de los empleados, implementar programas de “transporte seguro”, o modificar las cadenas de suministros.  El sector privado ha destinado sumas importantes de dinero, hasta el 4% de los ingresos anuales totales de una empresa o negocio, en adquirir estos productos y servicios para hacerle frente al clima de inseguridad. Sin embargo en su opinión esto no ha sido suficiente para salvaguardar la seguridad de sus empleados, instalaciones, productos y vehículos.
El contexto en el sector público.
En el otro extremo está el sector público que también tiene sus propios retos en materia de seguridad. Algunas de sus preocupaciones son: encontrar soluciones para protegerse ellos y a toda la población de las amenazas del crimen, encontrar mecanismos para atender todo el abanico de delitos, generar instrumentos para bajar la incidencia delictiva o implementar estrategias para no perder más terreno frente a los grupos criminales. Como se ve son retos altamente demandantes, que los tienen que atender tanto el poder ejecutivo, legislativo y judicial en sus distintos niveles de gobierno y desde la responsabilidad que les corresponde y sobre todo que deben ser resueltos a partir de mecanismos especializados y técnicas muy particulares. No obstante, algunos de los servicios y productos más ofertados al sector público para atender la inseguridad han sido 1) los que mencionábamos anteriormente que se ofrecen al sector privado y 2) productos de tecnología y servicios de capacitación para utilizar esa tecnología, sobre todo en lo relacionado con sistemas de información y gestión para atender los delitos. Es cierto que esto le ha servido al sector público para solucionar algunos temas en el corto plazo, sin embargo, a mediano y largo plazo sus principales necesidades y urgencias en el tema de la seguridad no se han resuelto.
El modelo sistémico y estratégico de seguridad como alternativa.
Como en cualquier negocio, lo que le puede funcionar a un cliente no necesariamente le funciona al otro. Las diferencias entre sector público y sector privado, hacen necesario que se aborden las demandas y requerimientos también de forma separada. Esto no significa que debe haber productos y servicios para un sector y para otro. Insistimos en que el problema no está en el universo de productos y servicios que existen, o no, hoy en el mercado. Lo que hace falta es crear modelos de solución que incorporen con una visión estratégica estos y otros servicios y productos, para alinearlos a un esfuerzo común que resuelva verdaderamente los problemas de seguridad de quien solicita el servicio o el producto.
Nos hemos encontrado con clientes tanto en el sector público como en el privado, que tienen un universo de productos para protegerse o atender los delitos, pero que no saben cómo utilizarlos. Así como también con clientes que tienen instalados sistemas complejos para proveerles de información para atender situaciones de seguridad, pero que no saben cómo explotar la información. Ante esto, siempre hemos comentado que las causas de la inseguridad son multifactoriales y no necesariamente una fuerza disuasoria o las soluciones más caras y vistosas son las más efectivas.
Nuestra recomendación es, que ante cualquier situación en materia de seguridad que se quiera resolver, por más pequeña que esta sea y no importando si se está en el sector público o privado, se implemente un modelo de solución diseñado de forma sistémica y con orientación estratégica. Es decir, sumar varios componentes a la solución y orientar los esfuerzos a donde sean más efectivos y eficientes.
Evidentemente, no hay una forma única y exclusiva de solucionar los problemas que existen en ambos sectores. Sin embargo, si los temas son atendidos siguiendo métodos y estrategias, entonces se podrán resolver con mejores resultados las necesidades y requerimientos de seguridad de ambos sectores. El modelo sistémico, que hemos utilizado y que proponemos, parte de una serie de componentes que es importante entender y atender ya que están íntimamente ligados a la seguridad:
a)    Las personas: son el elemento conductor de toda estrategia, por lo cual es necesaria su capacitación y entrenamiento para cumplir con los objetivos que buscan conseguirse.
b)    Los procesos: son los componentes que articulan el conjunto de actividades encaminadas a proveer seguridad. Un buen o mal diseño, influye definitivamente en el resultado.
c)    La tecnología: es importante porque permite potenciar la labor de las personas y de los procesos dando efectividad a las labores de seguridad.
d)    La información: este componente es clave ya que permite alimentar los procesos y sustentar la toma de decisiones de las personas.
e)    Los protocolos: son los mecanismos mediante los cuales vamos a actuar bajo ciertos escenarios de prevención, amenaza, defensa, ataque o coordinación.
f)    La coordinación: son todas aquellas acciones para establecer los puentes con todas aquellas instancias o personas necesarias para garantizar la seguridad.
Sin embargo para que este modelo sea efectivo, tiene que aplicarse en su conjunto durante todas las fases de implementación de una solución. Estas fases son el diagnóstico, la investigación, el análisis, la propuesta y la propia implementación de la solución.

IMG_1
Este método para afrontar los temas de seguridad tiene muchas áreas de aplicación y ha probado su efectividad en distintas situaciones. Ya sea que estemos frente a una amenaza, a la persecución de delitos, o hasta para proteger cualquier da de los activos de nuestro negocio, el actuar de forma sistémica y estratégica nos dará una ventaja y permitirá que tengamos más oportunidades de éxito.
La experiencia nos ha demostrado que no hay soluciones simples a problemas complejos, por el contrario, todo problema tiene que ser atendido siguiendo métodos de observación y análisis para encontrar soluciones que realmente funcionen. En el tema de la seguridad sucede lo mismo. Al ser tan complejas las causas, atenderla no es tarea de improvisados sino por el contrario de expertos. No perdamos de vista que todos aquellos que ofertan soluciones parciales, inmediatistas, cuasi mágicas y generalmente costosas, ocasionan pérdida de tiempo que a su vez se expresa en costos más altos en cuanto al agravamiento y deterioro de la seguridad del sector público y el privado.