En CIS Pensamiento Estratégico hemos impulsado el debate desde hace al menos 10 años para que la Ley de Seguridad Nacional tenga definiciones más precisas, se mejoren las actividades en seguridad y que sobre todo se pueda ejercer un control civil del aparato de inteligencia. Por ello, reconocemos que la iniciativa enviada por el ejecutivo a la Cámara de Senadores tiene elementos interesantes que eran necesarios legislar, sin embargo, dado el panorama de inseguridad que enfrenta México, consideramos que se perdió una oportunidad importante porque obviamente quedó muy corta frente a la realidad y las necesidades que requieren las instancias de inteligencia y seguridad mexicanas para cumplir con sus objetivos.

Dadas las consultas que nos han realizado nuestros clientes para analizar algunos puntos sobre la iniciativa, consideramos importante aclarar algunos mitos que observamos, así mismo plantear la realidad de la situación con los agentes extranjeros en México y finalmente formular algunos escenarios que podrían detonarse a partir de las reformas que se aprobaron a la Ley de Seguridad Nacional.

 Mitos.

  1. ¿La iniciativa beneficiará a organizaciones criminales? No hay razón para pensar que eso sucederá y más bien parece la continuación de la estrategia de propaganda por parte de algunos miembros de la administración de Trump para criminalizar al estado mexicano. La inteligencia tiene dos formas de recolectar datos e información de los criminales: la primera es via HUMINT (recolección de fuentes humanas) y la segunda es SIGINT (recolección de señales electrónicas como voz o datos). La iniciativa del presidente López Obrador sobre todo intenta tocar el HUMINT que hacen servicios de inteligencia extranjero en México, pero no afecta el SIGINT. Y si bien la inteligencia mexicana tanto civil como militar depende fuertemente de ese SIGINT que le comparten otros servicios de inteligencia extranjera (sobre todo en la capacidad radar y observación satelital), en realidad no necesita de los insumos HUMINT que le puedan proveer esos mismos servicios. No es que México este sobrada de capacidades HUMINT, pero tiene una red ya instalada de ojos y oídos en el territorio nacional que le dan soporte en el combate al crimen organizado.
  1. ¿Las autoridades mexicanas tendrán un mejor control de las actividades de los agentes de seguridad inteligencia extranjeros en México? Esa es una aspiración imposible siquiera para países con servicios de inteligencia y contrainteligencia mas maduros y preparados que el mexicano. Una ley o incluso la intención de un gobierno, no desenmascara las redes que muchos servicios extranjeros han construido ocultamente en México por décadas casi como una especie de arte. El espionaje internacional moderno en México lo podríamos situar con el famoso telegrama Zimmermann en 1917 (descubierto precisamente gracias a las capacidades SIGINT de Inglaterra) y desde ese entonces México tiene una larga historia de fracasos, aunque por supuesto varios éxitos, por contener intromisiones de agencias de inteligencia extranjeras en el territorio nacional.

Es importante que en la administración del presidente López Obrador, incluido su brazo legislativo, se comprenda que las agencias de inteligencia no funcionan como otra rama más de la administración pública que puede ser gobernada solamente implementando nuevas reglas jurídico-administrativas. Es en este sentido que consideramos que las reformas a la Ley tendrán una casi nula relevancia en las actividades de una agencia de inteligencia extranjero. Vale la pena resaltar que las actividades de inteligencia de un país extranjero no solo pasan a través de su embajada, sino utilizan una red muy grande de empresas privadas, ONG’s, actividades culturales y religiosas, etcétera, para cumplir su misión.

 Realidades

  1. “Es un hecho que, si bien no se puede controlar lo incontrolable, había que mandar un mensaje político sobre las actividades de agentes extranjeros en México”. Ese fue en un principio un gran acierto de política exterior, sin embargo, el argumento perdió fuerza al concentrarse en las intromisiones de agencias norteamericanas en México. Por ello fue que la iniciativa resulto una mala apuesta ya que no hará más transparentes los intereses de los Estados Unidos en México, más bien solo sirvió para provocar e iniciar mal una relación con la administración del presidente Biden y hacerle pagar las consecuencias de la intromisión del presidente Trump.

Adicionalmente, se perdió la oportunidad para haber explorado más a detalle las relaciones bilaterales de inteligencia que México ha construido en otros horizontes y las actividades que llevan a cabo esos países dentro del territorio nacional.  Algunas de estas relaciones son: en Centroamérica con Guatemala, en el caribe con Cuba, en Sudamérica con Colombia, en Europa con España y obviamente en Norteamérica con los Estados Unidos. Y otras relaciones de corte más táctico que se han venido construyendo con otros servicios de inteligencia de países como Rusia, Israel, Inglaterra, Alemania incluso China. El interés de muchos de estos servicios de inteligencia en México no solamente está en el combate a la criminalidad, sino también en aspectos económicos, comerciales, competitivos y algunos incluso realizan acciones en el país por las mismas rivalidades geopolíticas que tienen las grandes potencias.

  1. “Sin embargo, el error más importante de la iniciativa del presidente fue justamente concentrarse en tratar de regular a los agentes y las actividades de servicios extranjeros, lo útil hubiera sido controlar la información que las instancias de inteligencia y seguridad mexicanas comparten con instancias extranjeras”. Es inútil regular el comportamiento de un extranjero que ni siquiera podrás identificar y que además tiene infinidad de recursos para ocultar su identidad. De acuerdo con nuestra experiencia, era mucho más sensato haber legislado para controlar el comportamiento de las instancias mexicanas relacionadas con la inteligencia y la seguridad y a la que el ejecutivo si puede identificar y en consecuencia sancionar.

Por años uno de los puntos más débiles de la contrainteligencia mexicana, además de desconocer el nivel de penetración y el tipo de actividades que los servicios extranjeros hacen en el País, ha sido no saber lo que cada área de seguridad e inteligencia a nivel federal produce para y comparte con servicios extranjeros. No hay pesos y contrapesos en la inteligencia mexicana y eso genera descontrol y fuga de información que podría ser mucho más grave que las actividades de espionaje de otros países en México. Esta era una oportunidad de oro que el presidente y el legislativo dejaron pasar para haber fortalecido a la Comisión Bicameral de Seguridad Nacional con personal confiable y de carrera que pudiera conducir un verdadero control civil del aparato de inteligencia.

Escenarios

  1. “Las reformas a la Ley de Seguridad Nacional podrían obligar al Centro Nacional de Inteligencia (CNI) a mejorar sus capacidades de contrainteligencia”. Consideramos que el CNI es la única instancia capaz de tener un mejor panorama de las actividades de otros servicios extranjeros. Por ello, si el gobierno tiene un interés genuino en el tema de saber que hacen los servicios de inteligencia extranjera, entonces debería buscar fortalecer esta área y no solo a la Secretaría de Relaciones Exteriores que obviamente no tiene esa capacidad.
  1. “La intromisión de servicios extranjeros en México continuaran via SIGINT”. Ya esto venía sucediendo desde hace algunos años justo con la revolución de las técnicas de recolección en inteligencia, y por ello con precisión podemos decir que las acciones de otros servicios no se limitarán a partir de las reformas a la Ley, solo se harán mas silenciosas utilizando sistemas SIGINT más sofisticados donde México carece de posibilidades para detectarlos.

Francisco Franco Quintero Mármol. Es Maestro en Inteligencia y Seguridad, consultor en CIS Pensamiento Estratégico y catedrático.