La pregunta es pertinente a partir del contexto político, económico y social que vive el País y sumado a dos hechos relevantes recientes. El primero es que el presidente López Obrador ha dicho que los Estados Unidos financian al menos a un grupo en México para afectar a su gobierno; el segundo hecho se produce a partir de la publicitada vista a México del director de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA, por sus siglas en Inglés) William Burns.

Si bien las insinuaciones del presidente se concentran en los norteamericanos, quizá sería absurdo pensar que únicamente el gobierno de Biden a través de la CIA tuvieran la intención de influir en las elecciones.

Existen otros servicios de inteligencia extranjeros con intenciones y capacidades encubiertas y abiertas para buscar influir en el resultado electoral del próximo 6 de junio. La posición geoestratégica de México, su relativa influencia sobre otros países latinoamericanos, la preocupación internacional sobre el rumbo que está tomando el proyecto de Lopez Obrador, la simpatía que tiene el gobierno de López Obrador con otros países, etcétera, podrían ser motivos suficientes para que estos servicios buscaran que el resultado fuera a favor o en contra de que el presidente mantenga la mayoría legislativa en la Cámara de Diputados y se ganen o pierdan algunas gubernaturas estratégicas en el interior del país.

Es importante decirlo. Así como pudiera haber servicios de inteligencia extranjero buscando influir en el resultado electoral mexicano para que el presidente no mantenga y aumente su poder, también hay servicios extranjeros, a pesar de no haber sido denunciados por el presidente, que buscan influir para que suceda exactamente lo contrario.

Puede ser más obvio el por qué algunos servicios extranjeros busquen influir el próximo resultado electoral para que Lopez Obrador no obtenga la mayoría en el cámara baja, pero ¿por qué hay servicios extranjeros jugando a favor de las intenciones del presidente de mantenerla? Posiblemente debido a que también tengan intereses creados con el actual gobierno por ejemplo con la compra de vacunas contra el covid-19 y el acceso que les da eso a otros mercados latinoamericanos, o porque le han asegurado que respaldaran su proyecto o aspiraciones a cualquier precio, o porque les interesaría que haya una voz en Latinoamérica en franca confrontación contra la administración Biden para que estos ocupen más tiempo en los problemas México-Estados Unidos y menos en empujar una disidencia anti Vladimir Putin en Rusia o contramedidas para disminuir el desarrollo tecnológico, económico y militar en China.

Ahora bien, hay muchas formas mediante las cuales un servicio de inteligencia extranjero puede influir en el resultado electoral de un país democrático, sin embargo, ninguna de ellas involucra interferir en el propio sistema electoral, es decir, no alteran los conteos de votos. Esto es difícil, caro y peligroso porque puede develar el involucramiento extranjero directo en la elección. Mas bien, su intervención se concentra en influir a los votantes a partir de desinformar para influir el sentido del voto. Generalmente los instrumentos mas visibles se dan en redes sociales con la utilización de “bots”; mensajes el día de la elección para que se pueda influir a sectores específicos de la población; transferencias de recursos, entre otros.

Sí estas intervenciones extranjeras son ciertas, ya sea a favor o en contra del proyecto de Lopez Obrador, nuestra estimación es que su objetivo no serán los sistemas electrónicos del Instituto Nacional Electoral (INE) que resguardan y cuentan los votos. El objetivo serán los ciudadanos que están siendo y estarán sujetos a las estrategias de desinformación de estos intereses.

Por supuesto que desde el ámbito de la inteligencia hay varias medidas para contrarrestar un esfuerzo extranjero de esta naturaleza. La medida más inmediata es denunciarlo públicamente para que la ciudadanía pueda estar alerta y consciente para frenar el intento de penetración. Algo que en un principio hizo el presidente pero que recientemente parece haberse arrepentido dado que argumento que la intervención extranjera no es posible porque ya son “otros tiempos”.

Pero lo efectivo y verdaderamente útil siempre será invertir en contramedidas cibernéticas, contrainteligencia, compartir la información de inteligencia entre instancias para hacer una mejor evaluación, o tomar acciones contundentes en contra de las intenciones extranjeras que han sido identificados. No obstante, el presidente no tomó ninguna de estas medidas e incluso busco boicotear el prestigio del INE que es quizá la mejor arma que tiene México para contrarrestar cualquier esfuerzo extranjero de intervención en el proceso electoral. Esto por supuesto levanta sospechas sobre los intereses del presidente Lopez Obrador y los nexos con otros países.

Recomendación estratégica.  El riesgo de la influencia de los servicios extranjeros en el proceso electoral mexicano existe y desafortunadamente el voto de los ciudadanos, a favor o en contra del proyecto de Lopez Obrador, tendrá que ejercerse en un contexto de mucha desinformación e intereses ocultos de actores nacionales e internacionales. Aunque para los observadores de este fenómeno, lo importante es comprender que si bien la influencia de esos servicios extranjeros puede ser limitada mientras exista una autoridad independiente que sea el árbitro electoral, su eficacia puede ser mayor en la medida que haya un sector de la población indecisa en contextos electorales muy cerrados.

Francisco Franco Quintero Mármol es Maestro en Inteligencia y Seguridad Internacional por el King´s College London, Director de CIS Pensamiento Estratégico, consultor, catedrático y conferencista en temas de inteligencia y seguridad.

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