Es bien sabido que, el crimen organizado es una amenaza latente, la cual tiene presencia en gran parte del territorio nacional.  Su poder proviene de 1) los nexos que hace con el poder público y 2) porque es un ente delictivo que opera en la producción, trasiego y venta de narcóticos, así como en la diversidad de la comisión de otros delitos que generan activos económicos que permiten seguir financiando sus campañas en contra de las fuerzas del Estado y entre grupos delictivos.

El hecho de que se presente este escenario netamente beligerante, ha llevado a los cárteles y a sus células operativas a innovar y sofisticar sus tácticas en campo, sobre todo en materia estratégica, táctica, propaganda, inteligencia y contrainteligencia.

Lo anteriormente mencionado, nos orilla a determinar lo siguiente:

Los gobiernos anteriores y el actual, han cometido el grave error de ver esta amenaza como grupos de simples delincuentes ¿En dónde radica el error?

  1. No utilizan tácticas criminales convencionales, sino verdaderas herramientas de la guerra irregular.
    • En diversos hechos y enfrentamientos, hemos podido observar acciones ejecutadas de manera furtiva, rápida, con un alto nivel de movilidad, y por supuesto, con un amplio volumen y poder de fuego. Estas pautas, forman parte de los principios básicos de la guerra irregular y han sido decisivas para el control de territorios clave en las operaciones comerciales de los cárteles.
    • Evidentemente, estas acciones, son ejecutadas bajo la premisa de la asimetría, esto refiere a que, dichas células no pueden igualar u homologar su capacidad operativa con la del Estado. Claro, esto genera una ventaja considerable, pues el mismo sentido asimétrico, tiene como clave el “factor sorpresa” y la movilidad que requieren para tener éxito en la misión.

 

  1. Aplican el terror como método de combate.
    • Durante los años que lleva la “guerra contra el narcotráfico”, hemos sido testigos de actos barbáricos, brutales y fuera de toda razón humana.
    • Es un hecho que, cuando las fuerzas del Estado, y las unidades forenses hacen hallazgos de restos humanos en lugares públicos, y estas noticias se propagan, generan un estado de terror.
    • Posteriormente, podemos encontrar material audiovisual de dichos actos circulando en las redes, lo que les permite tener una suerte de propaganda de sus acciones para generar un efecto multiplicador de fuerza que termine por disuadir al enemigo, atemorizar a la población y desafiar al Estado.

Estos métodos, nos comienzan a adentrar al tercer escaño de esta publicación.

  1. Influyen a partir de la guerra psicológica y la apología del delito.
    • La guerra psicológica tiene como objetivo subvertir la cultura e ideología de una sociedad, es parte de un plan de conquista ideológica a mediano o largo plazo que tiene como finalidad crear empatía o temor en la sociedad, los cuales se verán dirigidos a personajes que han sido piezas clave en el tablero de la guerra.
    • Conocer esto, nos puede remontar a los tiempos de las FARC en Colombia, o Sendero Luminoso en Perú y a sus líderes. De esta forma, ganaban apoyo y adeptos a su causa e ideología.
    • Parte de la estrategia, es llegar a los sectores más vulnerables de una sociedad, esos sectores olvidados y a los que la mano del gobierno no ha llegado.
    • Sobre la apología del delito, por medio de la producción y distribución autorizada de programas de televisión, series, e incluso música, pretenden persuadir a la población de que, los grupos delictivos y sus líderes son personas con éxito, fama, excesos, que brindan apoyo a la población que hacen lo que el gobierno no hace, y por supuesto, que el gobierno es el enemigo a vencer.
    • Esto ha tenido efectos positivos en cuanto a la percepción poblacional sobre este tema.
    • Los resultados son palpables. A los grupos del crimen organizado, quien no les tiene temor, les tiene admiración.

 

  1. Utilizan material bélico para imponer sus condiciones.
  • También hemos sido testigos de los diferentes decomisos efectuados por parte de las fuerzas del Estado, en estos decomisos, se han encontrado expresamente enceres de campaña específicos; armamento de alto poder y volumen de fuego, explosivos, abastecimiento antiaéreo y contra blindaje, equipo táctico, unidades blindadas y artilladas, equipo de comunicaciones y transmisiones.
  • Este material, es usado en las campañas e incursiones a territorios controlados por otros grupos, y en contra de las fuerzas de Estado. Esto genera a dichas células operativas, un poder bélico considerable.

Tomando todo esto en cuenta, las incógnitas emergentes son las siguientes ¿Son grupos de simples delincuentes? O ¿Son grupos bien estructurados, armados y con una sofisticación táctica y operativa que el Estado no ha querido admitir o reconocer?

Octavio Arturo Ordaz Quintero Mármol. Licenciado en Criminología y Ciencias Penales por parte de la Universidad Tec de Oriente.