La 4 Transformación y el imperioso cambio en el sistema de Seguridad Nacional

La 4 Transformación y el imperioso cambio en el sistema de Seguridad Nacional

La Seguridad Nacional en México en pocas ocasiones ha sido un tema relevante y público; generalmente ha sido reservado para los altos mandos que componen el Consejo de Seguridad Nacional y las Fuerzas Armadas, es por lo tanto un tema opaco, exclusivo de las instituciones gubernamentales, quienes ni siquiera con las grandes amenazas y riesgos de la primer década del siglo y de los altos niveles de violencia entablaron un diálogo que derivara en la creación de un Sistema de Seguridad Nacional acorde a las realidades y necesidades de nuestra Nación en el siglo XXI.

Las dificultades para definir la Seguridad Nacional no han ayudado a articular un sistema eficaz y eficiente en el país. La Ley de Seguridad Nacional propone 6 acciones inmediatas y directas para mantener la integridad, estabilidad y permanencia de la Nación que en conjunto la definen: 1) la protección frente a los riesgos y amenazas; 2) preservación de la soberanía y territorio; 3) mantenimiento del orden constitucional y fortalecimiento de las instituciones democráticas; 4) mantenimiento de la unidad nacional; 5) la defensa legítima contra el enemigo; y 6) la preservación de la democracia.

Estas 6 acciones, claramente necesarias para dar forma a la Nación, implican una serie de conceptos complejos que se encuentran en perpetuo cambio y que pueden ser comprendidos de diferentes formas. Esta cuestión, compartida internacionalmente, se ha sumado a la existencia de un histórico desdén político en el país que impide que los gobiernos, sectores productivos y la ciudadanía comprendan y se interesen por un concepto en el que se sustenta el país y todo lo que en él sucede.

La Seguridad Nacional, algo que debería de interesarnos a los ciudadanos ya que aún sin saberlo o reconocerlo participamos activamente en su preservación, necesita de un importante trabajo pedagógico por parte de las instituciones de Seguridad Nacional, que deje a un lado la idea popular sobre espías, militares, secretos y violencia, para dar paso a la formación de conocimiento de un concepto integral que contempla: el agua, las energías, los alimentos, la salud, la educación, la ciencia y educación, el estado de derecho, la corrupción, al sistema bancario, de comunicaciones, de transportes, la industria química o la nuclear.

Una visión integral, moderna y seria sobre la Seguridad Nacional parece ser un asunto que quedará pendiente en la 4 Transformación, pues por desgracia la tendencia ha sido subordinada a la seguridad pública o ciudadana. El Secretariado Técnico de Seguridad Nacional hasta el sexenio pasado adscrito a la Presidencia de la República y el Centro Nacional de Inteligencia (antes CISEN) que se encontraba bajo el comando de la Secretaría de Gobernación, fueron reasignados a la Secretaría de Seguridad y Protección civil, institución encargada de la apremiante lucha contra la criminalidad y la construcción de paz.

Pese a este sentido de urgencia en el país y sin quitarle importancia a la criminalidad y la violencia, las amenazas a la Seguridad Nacional son mucho más amplias que solamente el crimen organizado relacionado con el tráfico de armas o drogas, el contrabando y falsificación de bienes, la extorsión, el secuestro e inclusive el homicidio doloso. La Seguridad Nacional implica un sistema complejo e integral interinstitucional e interdisciplinario que no conviene subordinarlo a un asunto puramente criminal, ya que las políticas y medidas se enfrentan a una serie de amenazas diferentes a las que suelen ser utilizadas para su combate.

Las amenazas a la Seguridad Nacional hoy en día son diversas y si bien algunas pueden ser enfrentadas con métodos de represión criminal, en general se escapan de las capacidades de las policías, inclusive cuando estas se encuentran militarizadas. El cambio climático, las epidemias y pandemias difícilmente pueden ser contrarrestados por medios policiales, más allá de luchar contra los delitos ambientales y asegurar el cumplimiento de los protocolos de seguridad para sustancias infecciosas.

La estabilidad económica, política y social, la democracia y los valores de la Nación, tampoco pueden ser preservadas de forma policial, como tampoco sucede con el buen funcionamiento de las instituciones gubernamentales, la corrupción o la unión de la Nación. Otras amenazas como el terrorismo y la ciberseguridad, internacionales, deslocalizados y con altas capacidades de adaptación y cambio, son asuntos tanto policiales, como de Defensa Nacional o de la Comunidad de Inteligencia, dependiendo de sus particularidades.

El espionaje sistemático en masa y global; el empleo de las tecnologías para suspender servicios públicos o privados; el uso de vehículos para atacar instalaciones estratégicas o los sistemas de manipulación electoral con la dispersión de información falsa, que son temas que pueden afectar seriamente la Seguridad Nacional, tampoco pueden ser enfrentados por instituciones diseñadas y guiadas por la lucha contra el crimen organizado o desorganizado.

El gobierno de la 4 Transformación se encuentra en perfecto tiempo para modificar la visión desagregada y subordinada de la Seguridad Nacional para dar paso a una Política integral a la altura de las necesidades, que no se encuentre guiada por la criminalidad. El Programa de Seguridad Nacional, que no se ha publicado, podría dar cuenta de ello e incluir una reforma a la Ley de Seguridad Nacional para crear un sistema de protección para el futuro del país en el que los ciudadanos, sectores productivos e inclusive gobiernos estatales y locales generemos conciencia de la importancia que tenemos para la Seguridad Nacional y trabajemos en conjunto con el gobierno federal para preservarla.

La nueva ley, para cumplir su función, tendría que contemplar acabar con la subordinación administrativa imperante en la Seguridad Nacional, integrarla a la Presidencia de la República en forma de Consejero, al mismo nivel que el Consejero Jurídico y crear un esquema en el que, así como el presidente se levanta todos los días para conocer los datos de inseguridad y violencia, haga lo mismo con los grandes retos y amenazas que tiene México para asegurar su permanencia.

Agradezco los valiosos comentarios de Misael Barrera Suárez. Síguelo en @MisaelBarreraS

Fernando Jimenez Sánchez es investigador CONACYT y de El Colegio de Jalisco. Politólogo y Doctor en Análisis y Evaluación de procesos Políticos y Sociales por la Universidad Carlos III de Madrid y máster en Análisis y Prevención de Terrorismo por la Universidad Rey Juan Carlos. Síguelo en @fjimsan