Las recientes declaraciones del Presidente Donald Trump, específicamente sobre la militarización de su frontera sur y la consecuente autorización para desplegar a la Guardia Nacional, preocupan. La razón es obvia, el poderío militar de los estadounidenses es tan aplastante que los mexicanos no estamos en posibilidad de desafiarlo. Sin embargo el panorama no es tan gris para México, en primer lugar el despliegue de la Guardia Nacional para fortalecer la frontera de los Estados Unidos con México ya se ha hecho y no ha tenido implicaciones mayores para nuestro País. En segundo lugar, probablemente el más afectado con esta decisión será el propio Presidente Trump, específicamente por los riesgos que tendrá que asumir y los altos costos que le podría implicar dicha decisión.

 

Esto ya lo han hecho otros y no ha pasado nada

En su momento, el Presidente Bush ordenó, en mayo de 2006, el despliegue de aproximadamente 6,000 militares de la Guardia Nacional en su frontera sur. Tenía el mismo propósito que hoy tiene Trump, es decir, reforzar la frontera por cuestiones de seguridad (migración y drogas) y los militares no tenían permitido hacer actividades de aplicación de la ley. Por su parte, Obama, en julio de 2010, también ordenó el despliegue de 1,200 miembros de la Guardia Nacional en ayuda del Department of Homeland Security.

En ambos casos la Guardia Nacional realizó tareas tales como vigilancia en tierra, investigación criminal, apoyo en comunicaciones móviles, transporte, logística y  capacitación a miembros de la Patrulla Fronteriza.

Esto no minimiza el decreto del Presidente Trump que busca enviar a 4,000 efectivos, solamente permite entender y darle el peso específico a una decisión que 1) no es nueva; 2) que es soberana de los Estados Unidos y 3) que sus versiones anteriores no han tenido mayor impacto en nuestra relación con el vecino del norte.

 

Los riesgos que asumirá, son más altos que el beneficio esperado

Si bien esta decisión puede no tener un impacto real en la relación México-Estados Unidos, sí considero que el Presidente Trump, al decretar esta acción, está asumiendo muchos riesgos que le pueden resultar altamente costosos.

El riesgo jurídico

Por la forma como lo está haciendo el Presidente Trump, muy probablemente el despliegue de la Guardia Nacional traerá consigo protestas de la opinión pública norteamericana. El riesgo está en que estas protestas puedan desencadenar escenarios violentos o algún enfrentamiento con la Guardia Nacional. Jurídicamente la Ley Posse Comitatus prohíbe a las Fuerzas Armadas Estadounidenses y a las unidades de la Guardia Nacional (solo cuando tienen mando federal) tener autoridad para restablecer el orden y aplicar la ley dentro de su territorio. Si esto se viola o se ignora, habrá un alto costo jurídico para el Presidente Trump hasta posiblemente llevarlo a un impeachment y entonces, más temprano que tarde, veríamos el repliegue de la Guardia Nacional.

El riesgo político

A los norteamericanos no les gustan dos cosas de sus presidentes, el primero es que les digan mentiras y el segundo que no le cumplan lo pactado. En este sentido, las elecciones de medio termino en los Estados Unidos, en noviembre de 2018, pueden generar la suficiente presión al Presidente Trump para hacerlo recapacitar sobre el despliegue de la Guardia Nacional. El punto crítico tiene que ver con el resultado de la recomposición del congreso norteamericano, ya que se renovará en su totalidad la Cámara de Representantes y aproximadamente el 30% de la Cámara de Senadores.

El riesgo político para Trump es perder la mayoría que tienen los republicanos en ambas cámaras, un costo muy alto que tendrá que asumir en solitario por no cumplir sus promesas de campaña y por, aparentemente, haber mentido a sus electores. En este sentido, el despliegue de la Guardia Nacional parece una medida desesperada que no necesariamente le puede resultar favorable.

El riesgo militar

En términos militares, la frontera México-Estados Unidos presenta muchos retos. La extensión es muy grande, además el desierto es uno de los territorios más desolados de América del Norte que resulta una impresionante barrera entre México y el vecino del Norte. Por eso mismo nuestro punto más vulnerable a las invasiones extranjeras ha venido de lado del Golfo de México, específicamente de Veracruz.

Esa orografía compleja de la frontera hace muy difícil que sea controlable militarmente. Al menos no a partir del despliegue de militares en el terreno. El riesgo, entonces, es que haya un desgaste para la Guardia Nacional y que el costo lo tenga que asumir Trump. En otras palabras, el costo físico lo pagan los militares desplegados y el costo general lo asume el comandante en jefe que no subordinó el despliegue militar a la razón política. Esto tiene que ver con la Trinidad propuesta por Clausewitz, un libro que valdría la pena revisar en estos momentos de incertidumbre.

El riesgo económico

Alardear no siempre es una estrategia rentable en el juego de las apuestas. Por supuesto que es válido que los actores se valgan de todas las artimañas posibles para inclinar la balanza a su favor cuando el botín del juego es atractivo. En esencia este botín consiste en llevarse la mejor tajada del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Sin embargo, esta clase de iniciativas, específicamente empezar a mezclar el uso de la fuerza militar con los negocios, puede llevar a tensar la negociación a un nivel que ya no resulte rentable competir por el botín, quiza ni siquiera participar en el juego mismo del TLCAN.

El Presidente Trump no puede darse el lujo de ser quien reviente las negociaciones del TLCAN. La razón es muy simple: el aumento de la población puede tocar límites en el futuro y es una realidad que la gente vive más, esto produce mayor población en edad avanzada y menos trabajadores jóvenes. En esencia sin un acuerdo del TLCAN y sin el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA en inglés), que ya canceló Trump, los Estados Unidos corren el riesgo económico de no tener trabajadores suficientes para sostener ritmos de crecimiento acelerados, situación insostenible principalmente por el contexto de la guerra comercial con China.

El riesgo diplomático

Ya el Senado Mexicano lo mencionó el pasado 4 de abril. Es muy importante mantener nuestra relación bilateral con los Estados Unidos, no solo por la importancia económica, sino porque es un tema de seguridad para ambos países. El riesgo diplomático para Trump es que sus acciones perjudiquen mecanismos de cooperación en materia de migración, seguridad nacional e inteligencia.

Finalmente insisto que, las declaraciones y acciones del Presidente Trump preocupan a México. Aunque en estricto sentido estimo que no será una acción que dure mucho tiempo. Hay muchos riesgos y altos costos que deberán observarse para ayudar a bajar el tono de los tambores de guerra del Presidente Trump.

Francisco Franco Quintero Mármol es Maestro en Inteligencia y Seguridad Internacional por el King´s College London, catedrático y conferencista en temas de inteligencia y seguridad y Director de CIS Pensamiento Estratégico