¿México requiere una Ley de Inteligencia?

¿México requiere una Ley de Inteligencia?

 

El impulso de los líderes a las actividades de inteligencia

Una realidad dentro de los servicios de inteligencia es que éstos son un reflejo de los intereses de sus líderes y/o las prioridades del gobierno en turno. Es decir, son tan grandes y eficaces o pequeños e inútiles como los tomadores de decisiones lo permiten. México no se escapa a esta regla y nuestros servicios de inteligencia militar y civiles han funcionado siguiendo esta lógica.

Esa importancia, o no, que le dan los tomadores de decisiones generalmente empieza por los presidentes de los gobiernos. Algunos presidentes impulsan las actividades de inteligencia por que las entienden, le ven utilidad y conocen sus alcances, otras veces el impulso está dado por el momento histórico por el que atraviesan sus respectivas naciones, es decir, ciertas emergencias y situaciones complejas hacen que la inteligencia se presente como una alternativa efectiva (previo al uso de la fuerza) para resolver dichos problemas. Por ejemplo algunos presidentes de Estados Unidos (EEUU) le dieron un impulso jurídico y operativo muy importante a su comunidad de inteligencia durante la Segunda Guerra Mundial y por supuesto la Guerra Fría. Temas como Pearl Harbor, la Unión Soviética, la carrera armamentística, Playa Girón, la crisis de los misiles, etc., fueron haciendo caer en cuenta a los líderes en turno que la falta de información le había costado muy caro a la nación y que si no se tomaban medidas ejecutivas adecuadas para recopilar y analizar mejor la información sobre las intenciones y capacidades de los enemigos, entonces mayores crisis podrían ocurrir. En este sentido Eisenhower a su llegada a la presidencia en 1953 tuvo tres grandes aciertos en la materia: 1) tenía muy claro que había que consolidar “la comunidad de inteligencia” a partir de la coordinación y la cooperación entre agencias; 2) que la inteligencia estratégica era un elemento indispensable y decisivo para formular las políticas en materia de seguridad y 3) el desarrollo científico y tecnológico era clave para para el desarrollo de las actividades de inteligencia (en este periodo se desarrollan el U2, el satélite CORONA y diversos dispositivos fotográficos para la fuerza área norteamericana). No obstante, los EEUU han tenido muchos desaciertos en materia de inteligencia, por ejemplo no podríamos entender el 9/11 sin revisar lo que hicieron los presidentes George Bush y Bill Clinton durante los 90s, sobre todo desmantelando las capacidades de HUMINT de algunas agencias de inteligencia para apostar mayormente por el TECHINT.

En México también hemos tenido desaciertos y aciertos en materia de inteligencia a partir del impulso que le han dado los presidentes en turno a las actividades de inteligencia. Algunos decidieron que era necesario desintegrar la Dirección Federal de Seguridad (DFS) para dar paso al Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN); otros más han buscado fortalecer las agencias invirtiendo en recursos tecnológicos (nuevamente el tema de TECHINT vs HUMINT); otros están buscando inyectar sangre joven para realizar análisis de inteligencia; etcétera. Sin embargo ningún presidente se ha manifestado, al menos públicamente, en querer regular jurídicamente las actividades de inteligencia. Esto es un claro desacierto que abona, junto con otros elementos, para que no se potencialice las actividades de inteligencia y tampoco se consolide una comunidad de inteligencia en el País. No obstante, todo esto podría remediarse si hay voluntad política.

                          

¿Por qué una ley de inteligencia?

El hecho es que una ley de inteligencia no es un medicamento capaz de curar todas las enfermedades. Sin duda hay más cosas que deben hacerse para alcanzar el profesionalismo necesario para atender los desafíos en seguridad, no obstante, una ley bien hecha (que su objetivo no sea ser una camisa de fuerza sino facultar las actividades) podría servir para generar condiciones favorables y un efecto positivo para el desarrollo de actividades de inteligencia del País. En particular consideramos que una ley de esta naturaleza podría tener influencia importante sobre cuatro ejes:

Jurídico

  • Dar certeza jurídica a las actividades de inteligencia, contrainteligencia, espionaje y operaciones encubiertas.
  • Regular las actividades secretas.
  • Crear las reglas para el control civil del aparato de inteligencia (Ejecutivo, Legislativo y Judicial).
  • Establecer mecanismos para supervisar los arreglos con agencias extranjeras en el campo de la inteligencia
  • Sentar las bases para impulsar la Gran Estrategia en materia de seguridad.

 

Nacional

  • Crear bases y procedimientos de coordinación entre agencias civiles y militares de inteligencia a niveles táctico, operativo y sobre todo estratégico.
  • Homologar procedimientos y establecer estándares.
  • Apoyar las operaciones de seguridad nacional y seguridad pública.
  • Evitar duplicidad de esfuerzos.
  • Mantener una revisión continua de los programas y actividades de todas las áreas que participan en actividades de inteligencia, con miras a garantizar la eficiencia y la eficacia.
Estratégico

  • Crear capacidades nacionales de inteligencia.
  • Desarrollar inteligencia en tiempos de paz, de guerra y de crisis.
  • Apoyar la toma de decisiones al más alto nivel y la formulación de políticas en materia de seguridad.
  • Desarrollar el potencial científico y tecnológico para la seguridad.
  • *Crear una comunidad de inteligencia.

 

Internacional

  • Crear capacidades en materia de seguridad internacional (inteligencia, contrainteligencia, espionaje y operaciones encubiertas).
  • Fijar las reglas de cooperación internacional en materia de inteligencia.
  • Asegurar la adecuada coordinación de las actividades de inteligencia en el extranjero.
  • Definir la agenda de riesgos internacionales a partir de los intereses geoestratégicos

 

 

 

El rol de la comunidad de inteligencia

Subrayo la creación de una comunidad de inteligencia, como consecuencia de un acto legislativo, porque en primer lugar en México no existe como tal esta figura y en segundo lugar por la importancia que tiene para las actividades de inteligencia.

Una comunidad de esta naturaleza, siempre y cuando este bien integrada, podría tener implicaciones positivas tales como: el fortalecimiento de los documentos que se entregan y el asesoramiento que se da al Presidente; evitar duplicidades y conseguir eficacia y eficiencia en los esfuerzos de recolección, procesamiento y análisis; atenuar la confrontación; establecer acuerdos estratégicos, operativos y tácticos; delimitar responsabilidades; robustecer las múltiples agendas de riesgos; o para que el intercambio de información y cooperación entre agencias deje de ser un asunto de personalidades y se convierta en un tema institucional. Sin embargo el principal efecto positivo de una comunidad de inteligencia es que permitiría coordinar y guiar de forma efectiva los esfuerzos de inteligencia del País creando verdaderas capacidades nacionales de inteligencia

Recordemos que la comunidad de inteligencia de los EEUU surge a partir de un acto legislativo. La Ley de Seguridad Nacional de 1947 estableció el marco regulatorio para 1) estructurar la comunidad de inteligencia, 2)  crear la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y darle un papel operativo muy importante y 3) crear la posición del Director Central de Inteligencia. El propósito central de esta ley fue coordinar y en cierta forma centralizar los esfuerzos nacionales de inteligencia de los EEUU para combatir a la Unión Soviética. En 1947, la comunidad se formó sólo a partir de pequeños componentes de inteligencia de las fuerzas armadas, los departamentos de Estado y del Tesoro, la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) y la CIA. Sin embargo, desde 1947 la comunidad de inteligencia se ha expandido en tamaño y adquiriendo una gama mucho más amplia de responsabilidades en temas de coordinación y creación de capacidades de inteligencia nacionales e internacionales.

 

 

Preguntas para las futuras reflexiones

Muchos argumentos surgen a favor y en contra cuando hemos tratado en distintos foros el tema de la necesidad de una ley de inteligencia. Hemos expuesto algunos de nuestros argumentos a favor, sin embargo quizá también sería positivo plantearnos para la reflexión otra serie de preguntas que nos ayuden a resolver la hipótesis inicial ¿México requiere una ley de inteligencia? Sobre todo preguntas que aborden los intereses de las partes interesadas en el tema: agentes de inteligencia, gobierno, poderes legislativo y judicial, especialistas y sociedad. En este caso mi propuesta sería iniciar con las siguientes:

  • Operativamente
    • ¿Podemos realizar actividades de inteligencia de forma encubierta?
    • ¿Cómo se garantiza el silencio tanto de los que participan como de la información generada en una operación de inteligencia que falla o tiene éxito? ¿Las represalias son evitables?
  • Políticamente
    • ¿El papel del gobierno y las instancias de seguridad quedan ocultos (salvaguardados) cuando se hace inteligencia?
    • ¿Hay responsabilidad de los poderes legislativo y ejecutivo frente a los errores de inteligencia?
  • Jurídicamente
    • ¿Podemos medir el costo vs. beneficio de las actividades de inteligencia?
    • ¿Las operaciones de inteligencia que se realizan son controlables, verificables y evaluables?

Francisco Franco Quintero Mármol es socio fundador y Director General de CIS Pensamiento Estratégico;  maestro en Inteligencia y Seguridad Internacional por el King’s College London

1 Comentario

  1. Muy buen artículo. Invita a la reflexión en uno de los temas poco explorados, discutidos y estudiados en México.

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